Video de Entrevistas al Público

Publicado por INTERBENAVENTE a las viernes, noviembre 06, 2009 0 comentarios

Fotos de la Gala de Clausura

Publicado por INTERBENAVENTE a las lunes, noviembre 02, 2009 0 comentarios

Don Mendo luchó y venció

Publicado por INTERBENAVENTE a las domingo, noviembre 01, 2009 0 comentarios


La Farándula de 1905 consiguió el máximo número de galardones en la noche de entrega de premios del XIII Certamen de Teatro para Aficionados, llevando para Madrid además del preciado galardon de Mejor Representación, los de Mejor Actor Principal, Mejor Actor de Reparto y Mejor Dirección.

Muy de cerca le ha seguido en los premios, un grupo novel cuyo nombre lo dice todo respecto a su creación, Teatro de la Crisis, de Laguna de Duero, que en su primer montaje en menos de un año de andadura sobre las tablas, se llevan el Segundo Premio a la Mejor Representación, Premio Especial del Público, Mejor Actriz Principal y Mejor Montaje.

El Tercer Premio a la Mejor Representación, se lo llevan las chicas de Maru-Jasp, a su casa de Bernarda Alba.

El resto de premios fueron para el Grupo Menecmos de Leganes, que obtuvieron el de Mejor Vestuario y el Teatro de la Baranda de Elche que se llevo el de Mejor Actriz de Reparto.

Una velada divertida, en la que Intercazia convirtió el Reina Sofia, incluidos los pasillos en un gran escenario tenebroso, lleno de lápidas, esqueletos y telas de araña.

Un aplauso de nuevo para el monstruoso montaje de la gala, en el que no se escatima imaginación, recursos, ni por supuesto esfuerzo para preparar un espectáculo, consiguiendo que el Certamen de Teatro de Benavente sea uno de los más apetecidos por todos los grupos a nivel nacional.

Una visión del Certamen

Publicado por INTERBENAVENTE a las domingo, noviembre 01, 2009 0 comentarios

Cuando después de los merecidos aplausos Maggie 'la gata' colocó al fin sus medias en el baúl del atrezzo y lo cerró, el XIII Certamen Nacional de Teatro para Aficionados ‘Ciudad de Benavente’ quedó dentro para siempre soñando con Carmelas, Mendos, Tennessees, los otros Williams, Diógenes, Zorrillas, Lorcas, Woodys… y espíritus golosos.
Durante un mes −¡octubre, octubre!− 'Broadwente' parece un barrio del Este de Nueva York e Intercazia el alma de sus calles. En fin, un mes de tablas de buena madera de pino excelente.
Escribo recién vista la última representación teatral en concurso, La gata sobre el tejado de zinc caliente, y aún resuenan en mi cabeza melodías de jazz en las que se mezclan la tristeza de Billie Holiday con la alegre trompeta de Armstrong. Es el momento de echar atrás un vistazo al Certamen. Hacer balance. ¡Cuánto derroche de afición al arte de la metamorfosis! Por parte de los actores (no quiero citar a alguno para no dejarme a nadie fuera) y por parte del público, que uno de los días obligó a poner el ‘no hay billetes’. Fue con La Venganza de Don Mendo, era domingo, que eso siempre ayuda, y ponían una comedia para entretener sin complejos. Una comedia absurda hecha con mucha inteligencia y un hábil manejo del gran idioma en el que hablamos. Tengo la impresión de que este año la afluencia de público ha sido mayor que otros. Y notoria la presencia de gente joven.
Pasando a comentar en conjunto las obras a concurso, decir que cinco de las ocho presentadas han sido comedias (Entre bobos anda el juego, El otro William, El inquilino Diógenes, Balas sobre Broadway y la mencionada La Venganza de Don Mendo), y de las tres restantes dos han sido sin duda dramas (La gata sobre el tejado de zinc caliente y La Casa de Bernarda Alba) mientras que la tercera (¡Ay, Carmela!) lo es en su mayor parte, pues aunque contiene escenas de comedia, el tenso desarrollo, el contexto de la guerra y el final, con muerte incluida, son dramáticos, por eso la pondremos con los dramas.
Hablemos primero de las comedias: en dos de ellas (La Venganza... y Entre bobos...) el tema central es la atracción física, carnal, que convierte a los amantes en peleles de guiñol, o 'marionetas del amor' que diría la canción, transformándolos en seres ridículos. En otras dos (Balas sobre Broadway y El otro William) es la fama, algo perseguido con ahínco por los artistas, la que lleva a soportar al que la busca los irrisorios enredos de una vida social llena de equívocos e hipocresía. La última (El inquilino...), quiere ser más social y por ello coloca la acción cómica en el contexto de la especulación inmobiliaria de nuestros días; su comicidad reside en extravagantes diálogos y situaciones de acopio de personajes variopintos dentro de la misma habitación al estilo del camarote de los hermanos Marx. En definitiva, la risa ha tenido en este certamen muchos y variados motivos para producirse.
Algo muy distinto observamos en los dramas: en los tres ha sido la mujer el motivo central de los mismos: La casa de Bernarda Alba, La gata sobre el tejado de zinc caliente y ¡Ay, Carmela! Sea por la naturaleza sexual de ésta (La casa... y La gata...) o por su actitud social (¡Ay, Carmela!) el resultado es dramático. El siglo XX (el siglo de las tres obras citadas) ha visto cómo iba entrando, cada vez con más desenvoltura, la figura de la mujer en todos los ámbitos de la escena social (tanto en el de las ideas como en el de los sentimientos), con lo que eso conlleva de ruptura violenta respecto a las formas tradicionales de socialización femenina; ruptura no pacífica sino traumática. Cada una de las mujeres representadas nos ha mostrado su peculiar tragedia: en La Casa de Bernarda Alba, el drama reside en que “son mujeres sin hombres”, debido a la arraigada tradición, cruel sobre todo para las muchachas jóvenes, del largo luto, tradición fúnebre contra la que se revuelve de modo casi natural la vida luminosa que anima en el pecho mujeril; en La gata..., lo central es el drama de una fémina sensual, sin hijos en una sociedad patriarcal que los espera como signo de abundancia, repudiada por el hombre con el que está casada y al que quiere volver a atraer adoptando para ello los modales machos de la competencia animal; en Carmela el drama femenino procede de la libertad ejercida voluntariamente con una valentía ajena a toda consideración táctica o de supervivencia. Encuentro que estas tres obras tienen algo en común: las tres, podríamos decir, son «dramas del Sur» (la protagonista de ¡Ay, Carmela! es andaluza, La casa de Bernarda Alba también es andaluza y además gitana, según el proyecto que estrenará en noviembre la directora Pepa Gamboa, y La gata sobre el tejado de zinc caliente tiene su espacio en el profundo y caluroso sur de los Estados Unidos), como si de allí viniera el futuro, la libertad, el viento más cálido y vital, la gracia, pero también la muerte.
Y hablando de muerte, otra curiosidad: tres obras del XIII Certamen están relacionadas de algún modo, como tantas otras cosas en este país, con muertos de la guerra civil, dos reales y uno de ficción: Pedro Muñoz Seca, el autor de La Venganza de Don Mendo, fue fusilado en Paracuellos del Jarama por tropas republicanas; el autor de La Casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca, como todo el mundo sabe corrió la misma suerte en Víznar, un pueblo de la provincia de Granada, a manos de las tropas nacionales; y Carmela, el personaje de ficción, no iba a ser menos que sus coetáneos masculinos. Este país se da maña a la hora de matar sin hacer distingos.
Y va siendo hora de rematar este artículo para que no me matéis a causa de él. Acabo ya, pero antes quiero recordar que todo esto y más que no vi y más aún que no recuerdo ni quiero recordar, fue posible gracias a Intercazia, lo cual es un honor para esta villa. Gracias.

salustiano fernández